Muchos rastas son músicos, y el efecto de su música, tanto en Jamaica como en Gran Bretaña, ha sido enorme. Rasta o "raíz" reggae es enfáticamente revolucionaria, acompañada a menudo con la prosa del libro de Apocalipsis. Su sonido seco, que se apoya en el libro y en el tambor, está desprovisto de la suave textura de tan característica del "soul" negro americano, que dominó el ambiente jamaiquino en años anteriores. La "suave" aproximación reggae, a menudo acompañada por un fondo electrónico, sigue prevaleciendo, y probablemente seguirá proporcionando al reggae la aceptación universal; pero la música "roots" influye si duda alguna en el ánimo de la mayoría de los jóvenes jamaiquinos con instrucción política. El movimiento está dividido sobre el tema de la violencia, desde lo que se adhieren estrictamente a un código de paz y amor hasta los que adoptan el "nyahbingi" o "muerte a los blancos y negros opresores". El miedo y la mala interpretación de estos objetivos se han extendido en Jamaica desde los primeros años -una conversación rasta de 21 días celebrada en Kingston en 1958, fue particularmente notable, dando lugar a alborotos y arrestos en masa que continuaron hasta el final de 1959. La conclusión de todo esto, podría ser; Los rastafaris, una manifestación de protesta en contra de la opresión blanca, y los valores impuestos por la ideología dominante, se caracterizan por transmitir al mundo a través de su música elementos de liberación espiritual. Sus canciones están impregnadas de una crítica a la sociedad dominante donde lo importante es afianzarse en sus raíces africanas, forjando una conciencia racial. En síntesis, la música e ideología rastafari, no son simplemente una expresión artística, sino un reflejo del profundo descontento social al que se vieron sometidos los herederos de la cultura africana implantada en las Antillas y que ahora prevalece a pesar de los obstáculos colonialistas y postcolonialistas que intentaron exterminarlas y la marginaron en los estratos más bajos de la sociedad jamaiquina. El rastafarismo, a través del reggae, nos abre las puertas y nos da la oportunidad de conocer su identidad. La cultura rastafari debe ser respetada, no hay que juzgarla, ni pensar si es buena o es mala con base al color de la piel, la estatura y las creencias, debemos aceptarla, pero teniendo conciencia de sus principios y fundamentos.



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